Un retrete salva vidas, sí. Hoy es el día mundial del retrete. Imagino que ahora mismo te estarás preguntando: “¿en serio, hay un día internacional para el retrete?”, “¿por qué un día para esto?”. Pues sí, hay un día para ello porque ¿sabías que casi la mitad de la población mundial carece de servicios de saneamiento gestionados de forma segura? A pesar de que tú lo uses una media de 5 o 6 veces al día y que te parezca algo de lo más normal, aún hay muchas personas que carecen de este privilegio.

Hace poco estábamos lamentando la muerte de una niña de Camizungo, de apenas 4 años. Por desgracia, no es la única niña que en este año ha fallecido en la comunidad. Enfermedades como la malaria o la desnutrición se llevan la vida de muchos niños en Angola. Concretamente de esta niña fue una infección en el estómago, diarrea, algo fácilmente curable si hubiese estado en un país como el nuestro. Pero ella, por una cuestión simple de espontaneidad de la vida, nació allí. En un lugar recóndito donde ni a lo más básico pueden acceder. Algo tan básico como por ejemplo, un retrete con saneamiento digno. Y es que basta con que algunas personas de una comunidad no dispongan de retretes aptos, para que la salud de todos esté en peligro.

Retrete original poblado Camizungo

¿Un retrete salva vidas?, pues sí, ya que más de la mitad de la población mundial carece de saneamiento seguro y alrededor de 297.000 niños menores de cinco años (más de 800 cada día), mueren cada año debido a enfermedades diarreicas causadas por las malas condiciones sanitarias o agua no potable. Resulta increíble pensar que siete de cada diez personas que viven en la Angola rural no tienen ni pueden utilizar un retrete limpio y adecuado.

Sin un saneamiento sostenible, que separa de manera segura los desechos humanos del contacto humano, las personas a menudo no tienen más remedio que utilizar retretes inadecuados y poco fiables o practicar la defecación al aire libre. 

El saneamiento es también una cuestión básica de seguridad para las mujeres y las niñas. La ausencia de retrete que les ofrezca privacidad, les obliga a encontrar un lugar para hacer sus necesidades fuera de sus casas; en muchos casos, tienen que esperar hasta que se haga de noche. Todo ello, las expone al riesgo de sufrir una agresión sexual o ser violadas.

En el entorno de los poblados, las heces fecales no tratadas, pueden llegar a los cauces de agua potable o a los cultivos, lo que ayudará a la propagación de enfermedades crónicas y mortales, como el cólera y las lombrices intestinales. Más allá de la comunidad, la falta de sistemas efectivos de eliminación de desechos o alcantarillado puede contaminar los ecosistemas y contribuir a las pandemias de enfermedades.

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 19 de noviembre el Día Mundial del Retrete en el año 2013, para que la población mundial tome conciencia sobre los 4.200 millones de personas que carecen de servicios de saneamiento saludables.

La Resolución de la ONU también reconoce la función que las organizaciones no gubernamentales desempeñan en la concienciación sobre este tema.

Quizás la vida de la niña que os mencionábamos al principio no se hubiera acabado tan pronto de tener un saneamiento digno.

Así que sí, un retrete salva vidas. Mundo Orenda.

Escrito por Manuel Barrera, colaborador Mundo Orenda