Estos dos últimos años no han sido nada fáciles: la llegada de la pandemia de Covid-19; el confinamiento; la desescalada; segunda ola, tercera, cuarta,…; pérdidas humanas; la soledad de los enfermos sobre todo de nuestros mayores; el miedo, la ansiedad, la depresión; los ERTES; el aumento de la pobreza en los hogares; … Un sinfín de circunstancias que han hecho que nos “paremos” y nos replanteemos muchas cosas.

Si estas carencias y vicisitudes las hemos vivido en los países desarrollados, con buenas infraestructuras y servicios sanitarios, nos podemos hacer una ligera idea de lo que ocurre habitualmente en otros países donde no poseen los servicios básicos esenciales y más aún en aquellos en los que hay conflictos y guerras. En este sentido, según el informe “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2021” elaborado por cinco agencias de Naciones Unidas, más de la mitad de las personas que sufren desnutrición habitan en países afectados por la violencia. A pesar de la devastadora pandemia, las guerras y los conflictos son la principal causa del hambre del mundo. 

Es por ello, que cuando llegan estas fechas de las fiestas navideñas y nos deseamos lo mejor para todos, debemos ser conscientes de lo afortunados que somos y consumir lo necesario sin despilfarrar, sobre todo en lo relativo a los alimentos, porque sabemos que cuando una parte del planeta desperdicia la comida, la otra no tiene que llevarse a la boca.

Son esos pequeños gestos y actos los que hacen que nuestro entorno se transforme poco a poco y se propague como una “cadena” de actos de amor al otro y de empatía; de amor a la humanidad y a nuestro planeta. Es curioso como esa cadena se puede ir llenando de “eslabones” muy simples, como pueden ser, hacer compañía a una persona mayor; cuidar y respetar el medio ambiente; reciclar; ofrecer lo que sabes hacer de forma altruista; acompañar a alguien al hospital porque está enfermo o a dar un paseo;… Infinitos eslabones de amor.

Uno de esos pequeños gestos, que pueden llegar a cambiar la vida de una población, tuvo lugar a finales de septiembre. Desde Camizungo (Angola) nos llegó la noticia de que era la primera vez que se asistía a un parto en el puesto médico que Mundo Orenda financia. Esto ha sido posible debido a que se ha contratado a un médico fijo que trabaja de lunes a sábado. Tener un médico en Camizungo significa vida, salud, prosperidad, posiblemente no morir dando a luz o de una gastroenteritis. 

Los buenos deseos, convertidos en el primer parto en el Puesto Medico de Camizungo
Primer parto en el puesto medico de Camizungo

Es por eso que los buenos deseos se tienen que convertir en acciones, aunque sean pequeñas ya que como podemos comprobar éstas transforman el mundo. En estas fechas cuando deseemos paz, prosperidad, amor y todos esos buenos deseos, les invitamos desde Mundo Orenda que vayan acompañadas, esas bellas palabras, de pequeñas acciones que favorezcan la igualdad, la justicia, la lucha contra la pobreza y la protección del medio ambiente. 

Pequeñas acciones, pequeños detalles que transforman el mundo.